Rabiosa

Acaban de llegar del colegio y Genoveva me tira de la mano para llevarme a su habitación. En unos segundos tiene montado un escenario:

Ella se sienta con una libreta y un lápiz. Me da ordenes furibunda, a gritos, golpeando con su lápiz la libreta. Yo soy su alumna de ballet y debo obedecer de inmediato. 

– Venga! Muévete rápido! Puntas! Puntas te digo!!!

– Yo: Ya lo intento pero estoy descalza!… 

– Puntas! Puntas te digo!!! No sabes moverte!

– Si sé, mira: pies separados, no? Contesto yo muy seria.

– Que noooo!!! Noooo!!!! Me grita, y en su ataque de rabia se clava el lápiz en la palma de la otra mano. 

Totalmente sorprendida de lo que le duele y viendo que se ha hecho una herida, sale despavorida a buscar a Nilda para pedirle Betadine y yo detrás de ella.

Mientras se lo echo, le pregunto:

– Pero… ¿a ti te gusta de verdad el ballet? Es un poco violento, no?

– El ballet si me gusta, pero Gema, la Profe, ¡no!

– No tienes obligación de asistir a esa clase, cuéntale esto a mamá y papá. ¡Es una extra escolar!

– Luego se lo decimos ¿vale?, ya verás como todo se arregla. Tú cuenta siempre en casa tus problemas cuando vuelvas del cole, que entre todos seguro que encontramos una solución. Enseguida llegara mamá. 

Más tarde, ya en la bañera, su madre con cara de preocupación le pregunta

– ¿De verdad no te gusta el ballet?

– Mami, el ballet no me gusta pero la gimnasia rítmica si…

Creo que la solución al ogro no la hemos encontrado todavía, pero de repente, con la cara sonriente, tranquila y como olvidada del tema, coge un cepillo y suavemente empieza a peinar a Mateo que estaba a su lado chapoteando y aparentemente en la luna.

Él se deja dócil, dócil… 

– Abu, ella me peina más suave y mejor que tú, ¿eh?

Y ella agradece a su hermano el elogio-consuelo continuando su delicado peinar.

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2 thoughts on “Rabiosa

    • Gracias Rafa, me alegro de que te intereses. El ballet le gusta el ogro no. Ganas me dieron de sacar mis sapos y culebras contra ella… pero me contuve con educación. Creo que solo con contarlo se quedó algo más tranquila, pero no dudes que volverá sobre ello. ¡Mira que clavarse el lápiz en la palma de su manita! Creo que estaba algo más que rabiosa.

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